¿A dónde va un corazón roto? 

​Cuando entregas tu corazón a alguien, le entregas a esa persona la voluntad sobre él.  Desde ese mismo día te conviertes en un muñeco roto, un juguete sin alma, una pieza que no encaja en el complejo puzzle del amor fracasado. 

Y lo más difícil de todo es volver a recuperar tu corazón. ¿Cómo recuperar algo que has entregado tan profundamente, algo que has dado con tanta fuerza y tanto amor? 

Cuantos corazones se han quedado rotos, a medio camino entre el amor y la desesperación. ¿A donde va un corazón roto?¿Qué lugar les espera a los amores no correspondidos? Somos los desamparados, los apartados, los marginados sin plaza de aparcamiento. Vagamos errantes en busca de un lugar donde reposar nuestra tristeza desconsolada. Un banco a orillas del río de la soledad donde posar los trozos rotos y pisoteados de lo que un día fue nuestro corazón. Ese corazón que entregamos lleno de amor y bondad, de felicidad y buena esperanza.

Una esperanza que vuelve a nosotros rota y desamparada, junto con una felicidad marchita y cabizbaja, triste y encojida. Trozos de un corazón que sólo desea amar y ser amado. Un corazón hecho añicos que sólo desea volver a ese amor al que un día fue entregado. Ese amor que un día lo quiso, y que hoy aplasta con su indiferencia y  rompe con su frialdad. 

Ese amor…

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